Una lucha por la conservación de Juan Fernández

“La biodiversidad de Juan Fernández es como una persona que se tiró del onceavo piso y mientras va cayendo nosotros vemos que está viva pero que es inevitable su colapso”, de esta forma la bióloga y profesora de la Universidad Austral, Cecilia Smith-Ramírez, advirtió la situación de las islas en unas de sus presentaciones por la conservación del archipiélago.

Sin embargo, se levantó en el sur de Chile un movimiento por la conservación, el cual a través del arte ha difundido la avanzada invasión que había sido predicha hace más de un siglo por el botánico alemán Friedrich Johow: “i en valde se buscarán en ella los hermosos bosques vírgenes que todavía existe en un su interior”.

El Archipiélago de Juan Fernández (AJF) cuenta con el mayor endemismo (especies que no se haya en otro lugar) por m2 del mundo, por lo que fue nombrada la prioridad número uno en conservación a nivel mundial.

UN MOVIMIENTO POR LA CONSERVACIÓN A TRAVÉS DEL ARTE

Ante el avanzado estado de las invasiones y por la necesidad que exista una actividad de divulgación científica, se ha levantado un movimiento que mediante un trabajo multidisciplinario entre científicos y artistas han impulsado el interés por la conservación de las islas. Carlos Lequesne, profesor del Instituo de Conservación Biodiversidad y Territorio de la Universidad Austral, describe esto como un componente emocional relacionado con la parte científica.

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(Cuenta Cuentos, actividad realizada por Rodrigo Molina en colegios de Robinson Crusoe. Fotografía extraída del equipo de investigación de 2012)

 

Este trabajo ha consistido en la divulgación científica a través del arte, la iniciativa fue impulsada por la bióloga Cecilia Smith-Ramírez, con trabajos de investigación en la isla que consistieron principalmente en dimensionar la superficie de invasión y de bosque nativo restante, en definir las áreas prioritarias de conservación y restauración, en comprender la dinámica de invasión y remplazo de bosque nativo, entre otras tareas.

Con toda la información de campo reunida por Cecilia y su equipo, más la visualización de una carencia de divulgación científica tanto en la isla como en el país, inicia esta mujer un trabajo colaborativo con el ahora artista por la conservación del AJF, Rodrigo Molina Uribe. Esta labor consistió principalmente en convertir el arte en un puente para la construcción de un realidad científica.

Una de las actividades que desarrolló Rodrigo en este proyecto fue El Juicio de la Invasora, obra que muestra con muñecos de 75 cm. la historia de las tres principales plantas invasoras del AJF. Para los niños trabajar las temáticas con muñecos tiene un nivel mucho más reaccionario que la explicación de un adulto, “para un niño esa imagen, ese proceso significativo del muñeco va a ser más importante”

El teatro al tener la facultad de representar a las sociedades, definir el comportamiento de los seres humanos y tener la capacidad de simbolizar los sentimientos, se convierte en la herramienta social que permite comunicar el problema de tal forma que la conservación sea efectiva a través del convencimiento y no de la imposición.

DSC_0025(Rodrigo Molina Uribe realizó en 2015 una serie de talleres para 1800 profesores de la región de Los Lagos)

Carlos Lequesne viajó por primera vez en 1983 mientras era estudiante y actualmente trabaja la conservación de los bosques contribuyendo en tesis relacionadas a los recursos naturales y generando nexos con el AJF. De esta forma la universidad ha mantenido una conexión permanente con el archipiélago.

Después de 2014 Cecilia no volvió a ir a la isla, había concluido que la información reunida durante los años de investigación ya era suficiente y mientras no comenzaran a operar las instituciones a cargo de la conservación de la biodiversidad, el problema continuaría. Sin embargo mantienen los trabajos de divulgación en foros y talleres.

Es importante mencionar que una año antes de esta decisión tomada por Cecilia, Rodrigo junto a tres estudiantes de la Universidad de Chile habían elaborado una carta a la moneda solicitando que las fuerzas armadas (FFAA) hicieran control de las plantas invasora. Esta petición fue apoyada en ese entonces por la ministra de medio ambiente, por el ministro de agricultura y el encargado nacional de CONAF.

LOS PROBLEMAS DE CONSERVACIÓN TAMBIÉN SON SOCIALES

Las alternativas que han sido propuestas para el control de las especies son tres. La primera es hacer nada y permitir que la invasión se complete, la otra contener y detener la invasión a tal punto que no se pierda lo que aún queda de especies endémicas, y la última erradicar a los animales y plantas invasoras. Existen protocolos e informes publicados sobre cómo eliminar a los mamíferos y eso cuesta 17 millones de dólares. En cuanto a las plantas lo que parece ser más efectivo es el control biológico, sin embargo esta práctica tiene costos muy elevados que la sociedad no está dispuesta a asumir.

Existen donadores internacionales que podrían aportar con el dinero necesario para la erradicación de mamíferos, sin embargo en Chile no existe una institucionalidad adecuada que se comprometa a mantener la eliminación de ratas, conejos, cabras, etc. Por lo tanto, mientras no haya ese compromiso el organismo internacional que se encarga de reunir los fondos no está dispuesto a operar.

Hay también un proyecto que está recolectando aquellas semillas de Juan Fernández que se pueden conservar por muchos años y las está colocando en un banco base en La Serena. De esta forma ante una invasión completa de especies introducidas, las plantas endémicas no desaparecerán por completo. Otro proyecto similar ha conseguido guardar material genético in vitro de algunos animales endémicos, por si en algún momento la tecnología permite generar un organismo a través de una célula. Algunos voluntariados han intentado reducir de forma mecánica el avance de matorrales para recuperar bosques nativos o que han restaurado las madrigueras de aves  endémicas.

Sin embargo, el desastre causado por los roedores, el avance que presentan las plantas y las otras especies invasoras es tanto que las organizaciones no consiguen realizar los protocolos de erradicación o contención con resultados permanentes, para esto es necesario una voluntad política que destine los recursos económicos o humanos necesarios.

Sin embargo, ante la sordera que existe en las autoridades e instituciones, la solución que se plantea es el envío de cartas dirigidas al ministro de defensa solicitando un cupo permanente de voluntariado para trabajar en el control de especies invasoras y otras acciones, tal como lo hizo Rodrigo con los estudiantes de la Universidad de Chile en 2013.

 

Daniel Durán

Diego Castro

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