Adopción en Chile: Los niños que la sociedad no quiere ver

Por: Daniela Lopez y Nicolás Mansilla

Al hablar sobre adopción suele ser invisibilizado por una sociedad renuente donde los medios de comunicación exponen la problemática de forma limitada y escasa. Es así como tampoco existe claridad en como funciona y se
trata esta situación con los niños y niñas que esperan la llegada de alguna familia para poder ser parte de un círculo que, en algún momento de sus vidas, fueron alejados por diversas circunstancias.

Para poder adoptar a niños y adolescentes se requieren cierta cantidad de trámites legales que puedan acreditar que las personas con estas aspiraciones cumplen con la capacidad de poder integrar a ellos a su núcleo de vida. Sin embargo, existe escasa información sobre cuales son los pasos, procesos y alternativas que se deben tomar para cumplir este anhelo, que muchas veces, se deben a que las parejas no pueden tener hijos (por temas netamente biológicos) o quizás por el simple deseo de poder img_5860entregar nuevas oportunidades a los menores que fueron apartados de su «familia».

En esa línea, las vías para poder iniciar trámites legales en el área de adopción son complejas y muchas veces por la falta de información este tema no se discute en nuestra sociedad.

Según un estudio reciente de CIPER Chile, en nuestro país hay 18 mil menores de edad que esperan ser adoptados, pero sólo el 2.8% será acogido por una familia, una cifra alarmante que evoca, entre otras, la siguiente interrogante ¿Es el sistema de adopción suficiente para salvaguardar el bienestar de todos los niños?

El porcentaje de adopciones anuales en el país ha disminuido los últimos cinco años y los trámites para poder iniciar el camino de acoger a un menor aumenta debido a vacíos legales e inconsistencias institucionales que posteriormente serán expuestos en este reportaje.

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Desde enero del 2005 a junio de este año, 210 menores de edad han fallecido bajo el cuidado de centros del Servicio Nacional de Menores (SENAME). Además, otras 406 muertes de niños se han sucedido en el sistema ambulatorio de la institución.

Independiente al tema mediático, a las fatídicas cifras y a la fugaz consternación de las audiencias, existe una realidad pocas veces tratada. Una mirada al interior de los hogares de la institución resulta inminente a la hora de descifrar un sistema agrietado, incapaz de cuidar el bienestar de todos aquellos niños que la sociedad abandonó, que olvidó. El testimonio de María Fernanda Vera, psicóloga del área de menores de la Fundación Niño Y Patria Valdivia, ordena las piezas que configuran a la institución del SENAME.

Uno de los datos que fue entregado por María Fernanda Vera, es que muchos de los niños que llegan a los centros de esta institución son menores los que en su casa sufren negligencia de los padres, vulneración de derechos, nivel socioeconómico precario y el constante tráfico y consumo de drogas en su entorno.

 

Asimismo, la profesional manifestó que las autoridades al momento de legislar sobre adopción crean planes reguladores y estatutos muy alejados de lo que realmente se vive en un hogar del SENAME y producto de esto los centros de acogida no desempeñan una buena labor respecto al cuidado de los niños.

 

La legislación Chilena

De acuerdo a lo establecido en la ley N° 19.620 la adopción tiene por objeto «velar por el interés superior del adoptado, y amparar su derecho a vivir y desarrollarse en el seno de una familia que le brinde el afecto y le procure los cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades espirituales y materiales, cuando ello no le pueda ser proporcionado por su familiar de origen».txgedo

Por otra parte, en el título II del Artículo 8° de la ley 19.620 se dan a conocer los requisitos de los menores de 18 años que pueden ser adoptados entre los que se destacan cuando los padres no se encuentran capacitados o en condiciones para hacerse cargo responsablemente de él y que expresen su voluntad de entregarlo en adopción ante el juez competente; el menor sea descendiente consanguíneo de uno de los adoptantes; y, que haya sido declarado susceptible de ser adoptado por resolución del tribunal competente.

Frente a esto, diversos son los puntos de vistas que existen en como los organismos gubernamentales y las leyes operan en el cuidado y bienestar de los niños. Recordemos que hace pocos meses atrás se dieron a conocer los casos de menores fallecidos en los hogares del SENAME que dejó en evidencia la precariedad de la legislación en la protección de estos.

Hans Clark, Psicólogo del Centro de Terapia Integral, explicó que falta legislación en el país sobre esta materia, pero hay que «saber como se narra esta situación porque el lenguaje crea realidades y al decir que son menores vulnerados ya estamos marginando, entonces, más allá de la realidad que enfrentan sus padres, tenemos que ver el trato que la sociedad le tiene a los menores porque ellos al estar en un hogar, ya los definimos y eso genera un malestar».

En esa línea, Clark indicó que muchos de los programas que maneja el SENAME no se sabe si están enfocados a los objetivos o procesos, porque un aspecto fundamental es quién adopte al menor, pero también es la relación que tenga el programa para que el niño, niña, adolescente dé la confianza en el espacio y se pueda desarrollar.

En la ley de adopción se establece que se da al adoptado el estado civil de hijo respecto de los adoptantes en los casos y con los requisitos que la ley establece. Las regulaciones que se han aplicado a este tema han perdurado por varios años, es así como el «Primer cuerpo regulador de la Adopción» se decreta el 6 de enero de 1934 con la ley 5.343 la que señala que la adopción es un acto jurídico que debe crear derechos y obligaciones. Es desde aquella premisa, en las primeras décadas del siglo IXX, como el Estado se encarga de la problemática de niños vulnerados en el país.

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Los protagonistas y su opinión

La adopción homoparental en nuestro país es un tema no exento de controversia. Para algunos, es necesaria ya que mediante su aprobación se descongestionaría un sistema que obliga a los menores a permanecer largos tiempos bajo el cuidado de los hogares de acogida. La llamada  «institucionalización» de los niños en hogares del SENAME sobrepasa los 3 años, en promedio, a lo largo del país. Otras perspectivas indican que la adopción por parte de parejas del mismo sexo es un atentado a la institución de familia tradicional y señalan los inminentes daños que causaría en el desarrollo normal de los menores.

Conocer el parecer de una entendida en el tema de desarrollo infantil es necesario para dilucidar el enfrentamiento de opiniones que se suscita en la actualidad respecto a Adopción homoparental. Karina Fernández es profesora de Artes Visuales y ex funcionaria de Fundación Mi Casa Valdivia, y su experiencia es un antecedente valioso a la hora de concebir la realidad tanto nacional como local. La profesional señala una posición favorable a la adopción de parejas del mismo sexo, siempre y cuando esta sea oportunamente guiada y asesorada por entidades que ayuden con el normal desarrollo de los infantes.

Por su parte, María Martinez, madre adoptiva de Sofía, comentó que el tema de la adopción se debe fomentar para así lograr la sensibilización de las personas y «no verlo como un asunto insignificante, ya que debemos verlo integralmente, la parte emocional y afectiva que conlleva adoptar a un hijo».

Asimismo, María reveló su sentir respecto a la forma en que su hija Sofía ha trascendido en su vida.

A lo largo del tiempo la realidad de los niños abandonados y vulnerados en sus derechos suscita la preocupación del Estado por leyes de adopción que resguarden a estos menores. Además, se hace presente la necesidad de incentivar a las personas a conocer las diversas realidades que viven los niños en los hogares de acogida.

Como se ha descrito anteriormente, en Chile la ley de adopción posee falencias y vacíos que explican las preocupantes cifras de niños sin hogar. Sin embargo, cada día se trabaja en iniciativas para poder cambiar esta cruda realidad que, como hemos visto en la prensa, puede desencadenar que adolescentes y jóvenes sean protagonistas en episodios relacionados a la vida delictual.