Por: Javiera Alvarado, Laurita Rivera y Joaquin Vergara
En la calle General Bueras, funciona el recinto educacional hospitalario, único en la región destinado a proporcionar educación básica a niños hospitalizados con tratamientos de larga duración, sus principales alumnos son del área de Oncología del Hospital Base de la ciudad. Funcionan con una capacidad de entre veinte y treinta niños, pero con asistencia relativa debido a su delicado estado de salud.
El primero de marzo de 1960, es una fecha que marcó el inicio de la pedagogía hospitalaria en el país con la apertura de la primera escuela orientada a atender a los niños y niñas privadas de acceder a una educación por encontrarse hospitalizados, esto en la ciudad de Concepción. Esta iniciativa fue la primera en su tipo y en Latinoamérica por alrededor de treinta años, hasta que en 1990 se abrieron otras cuatro escuelas de similares características en la región metropolitana. En el mismo año, con la creación de los derechos y deberes de los niños y niñas, Chile se vio en la obligación de legislar en torno al reconocimiento de la pedagogía hospitalaria dirigida a los pequeños pacientes. En esta línea se modifica el DFL (decreto con fuerza de ley) en el año 1999 dando por primera vez subvención a las escuelas hospitalarias a lo largo del país con los decretos 374 y 375.
El objetivo principal de estas escuelas o aulas es atender a todos los menores que requieran retomar sus estudios básicos en los recintos hospitalarios, según el decreto #374 que especifica que a estos establecimientos pueden adscribirse escolares que sufran: patologías crónicas, agudas de curso prolongado y otras enfermedades que requieran más de tres meses de hospitalización. En la actualidad, existen 29 escuelas y aulas hospitalarias alrededor de Chile que facilitan la educación a estos menores.
En Valdivia, en el año 2002 se inauguró la escuela en las dependencias de Hospital base de la ciudad, esta se gestionó por medio del voluntariado Sociedad Pro-ayuda al Niño Leucémico respaldado por la Dirección del Hospital, el Servicio de Pediatría y la Dirección Provincial de educación. En la actualidad es sostenida por la Asociación de Ayuda al Niño Oncológico. Dado a que el hospital regional es de los pocos en el sur especializados en oncología infantil, la mayor parte de los niños que acuden a dicho lugar son los pacientes crónicos de esta área.
En sus inicios, la escuela estaba ubicada en el tercer piso del hospital, en la sección de Cirugía Mayor, pero luego de una campaña a base de donaciones pudieron adecuar otro sector con mayores condiciones para su correcto funcionamiento y de forma independiente al recinto, así lo explica la directora del establecimiento educacional, Pilar Caminos “Con una campaña de fondos privados de círculos conocidos nuestros logramos conseguir el financiamiento para construir esta sala…”
Las personas encargadas de darle vida a este espacio son su directora, Pilar Caminos, quien trabaja de forma voluntaria en las mañanas, dos profesoras de educación básica, una parvularia y una persona encargada de la higiene y el aseo en las salas, lo cual es sumamente importante, teniendo en cuenta la delicada salud de sus alumnos, siendo ellos en su mayoría pacientes de Oncología.
Respecto al financiamiento que recibe esta escuela hospitalaria y en general las escuelas de este tipo a nivel nacional, se rigen bajo las bases de un establecimiento educacional particular subvencionado. Esto quiere decir que sus ingresos se generan a partir de la asistencia promedio de los alumnos matriculados, más un porcentaje por zona, que, en este caso, por encontrarse en la Región de Los Ríos, corresponde a un 15%.En el caso de esta aula educativa, por ser de educación básica, debiesen recibir 100.000 pesos por alumno que asista periódicamente a clases, sin embargo, la situación es distinta, si bien, en la actualidad se registran 29 niños matriculados, sólo 17 de éstos asisten a clases, dado a la delicada situación de salud en la que ellos se encuentran.
Respecto a la asistencia, es un tema confuso, como menciona el encargado de subvención, Sergio Soto: “Este tema es súper confuso, me aparecen 316 alumnos, en realidad son 100. Si te enfermas y vas al hospital y te atienden estos 5 días, para el colegio tienen un alumno más y se agrega otro al promedio de alumnos, pero este solo asistió por 5 días. Entonces existe mucha colisión de asistencia (…)”
Mientras que la directora del aula hospitalaria menciona en relación al tema que: “a fin de mes, cuando llega la planilla, es decir los fondos para poder hacer pagos (…)»
Siguiendo la línea del financiamiento, el recinto educativo recibe un total aproximado de 2 millones de pesos, por concepto de subvención, este dinero debe ser distribuido entre los sueldos de dos profesores de educación básica, una educadora de párvulo y una persona encargada del aseo. También se deben cubrir gastos comunes, comprendidos en agua potable, electricidad, colación, calefacción y útiles de aseo para términos de higiene y desinfectar el recinto para el cuidado de sus alumnos. En total, en un mes los gastos son más que los ingresos, alcanzando la cifra de $2.170.000.
Sergio Soto, encargado del departamento de subvención, declara que “la escuela funciona igual a un colegio normal se les transfiere de acuerdo a lo predispuesto en la subvención, con ningún código de enseñanza especial, funciona igual que un colegio, los niños tienen asistencia especializada. De acuerdo como se toma la asistencia, se calcula el promedio y se paga de acuerdo al nivel de enseñanza (…)”
Debido a esta situación en la que funciona el recinto, se ven en la obligación de solicitar financiamiento a instituciones sin fines de lucro, como es la Sociedad Pro – ayuda al Niño Leucémico, la cual funciona hace quince años en Valdivia y ayudó en la formación de la escuela hospitalaria en la Región. Reciben donaciones de asociaciones de ayuda de la ciudad o instituciones como la Corte de Apelaciones, en esta oportunidad fueron sus funcionarios quienes el 5 de septiembre del presente año hicieron entrega de útiles escolares e implementos de higiene personal destinado a los alumnos de esta escuela y su entrega fue realizada por el administrador Carlos Munoz.
También reciben ayuda de la Universidad Austral de Chile con sus estudiantes en práctica y profesionales académicos quienes trabajan tanto en su formación educativa, como en el bienestar integral de estos alumnos quienes muchas veces tienen necesidades especiales a causa de ser pacientes antes que alumnos.