Créditos imagen destacada: Catalejovirtual, 20Minutos, Universidad de Manizales y Universidad Tecnológica del Perú, Radio Maray – Editado por: Dan Guerrero Martínez.
Carga académica y sus repercusiones a nivel fisiológico en estudiantes de la Universidad Austral de Chile (UACh).
Por: Omilen Álvarez y Dan Guerrero
A lo largo del año se ha vuelto un tema constante la sobre carga académica, pero ¿Cómo esto afecta a nivel fisiológico? Y, sobre todo, ¿Qué posibles soluciones se presenta ante esta problemática?
Según los estudios realizados la salud mental, física y nutricional de los alumnos ha empeorado a lo largo del transcurso universitario y la carga académica se presenta como uno de los principales factores causales.
Adultez emergente
Primero, para comprender el impacto, es necesario poner en antecedente los procesos psicológicos de los jóvenes, logrando una vista panorámica del contexto sociocultural que enfrentan.
En cuanto a esto, se debe considerar que los estudiantes universitarios están en un proceso de “adultez emergente”. Etapa entre los 18 a 28 años, donde la mayoría de los jóvenes que transitan por ella no se ven como adolescentes, ni tampoco sienten que han alcanzado la adultez.
Este proceso se caracteriza por factores que influyen completamente en la fisiología humana, como el desapego emocional del hogar, la incertidumbre respecto al futuro, la formación identitaria, en algunos casos, la necesidad de compatibilizar estudios y trabajo y, por último, factores relacionados a la migración desde las localidades de origen.
Sociedad de rendimiento
Se hace referencia a que vivimos en una “Sociedad de rendimiento”, en donde existe un compulsivo instinto de trabajo, manteniéndose en una permanente competencia con los demás y consigo mismos.
Según el médico especialista en psiquiatría, Dr. Luis Nocete en su libro “Estrés y enfermedad en la sociedad del rendimiento”, explica que, el futuro para la mayoría ya no es un lugar al que dirigirse, sino, una amenaza.
«Y si vivir nos empuja a un tiempo que es amenazador, nuestra mente y cuerpo inevitablemente se encontrarán en alerta. Una alerta que frente a la que nos sentimos impotentes y que, por ello, genera en muchas personas un nuevo sentido de colapso físico y mental de desesperación».
Escenario actual
Si bien todos los alumnos reaccionan diferente frente al estímulo de la universidad y sus exigencias, se presenta como un factor común la prevalencia de los trastornos de salud mental, lo que arrastra consigo diversos trastornos a nivel fisiológico.
“Mi salud mental se ha visto muy involucrada, he tenido más de un ataque de pánico desde que inició el semestre. La inseguridad ha empeorado a la hora de las evaluaciones, poniendo en duda lo que estudio y respondo. Me encuentro más susceptible a cambios de humor” mencionó uno de los entrevistados.
El sueño es uno de los pilares fundamentales de un buen funcionamiento fisiológico, una de las respuestas más reiteradas de los estudiantes hace referencia a no poder dormir la cantidad de horas adecuadas, la presencia de pesadillas o el hecho de despertar cansados.
Con relación a los problemas alimentarios, la nutricionista y profesora de la Universidad Los Lagos, Wilma Yunge, explicó que como sociedad demostramos nuestras emociones a través de la nutrición, y muchas veces sirve como medio de escape en momentos de tristeza o periodos de estrés.
“Es necesario tener una alimentación completa para no desarrollar diversas patologías, ya que la mente está muy ligada a la nutrición “, agregó.
Por otra parte, existen los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), donde la población joven, sobre todo en las mujeres (90% de los casos), tiene problemas como la bulimia y anorexia nerviosa, que van relacionados directamente a la salud mental.
Cuando se está en la Universidad, es muy importante una buena alimentación, ya que la concentración, la atención y otros factores sensoriales están ligados a una alimentación saludable.
Cartas en el asunto
Si bien los alumnos han alertado a las autoridades de la universidad, no se ha obtenido la respuesta esperada, como lo fue el caso en la facultad de medicina, en donde se formó una comisión para redactar una carta en base a un catastro de salud mental, agregando posibles soluciones a la problemática.
Florencia Uribe, estudiante de medicina y perteneciente al comité, mencionó que, “No hubo una respuesta formal de la escuela, siendo que presentamos datos gravísimos que daban cuenta de los trastornos mentales de la generación».
En cuanto al papel que juegan las universidades, la profesora Yunge mencionó que, “Hay que buscar una estrategia, obvio con un manejo del contexto del estudiante, si existe una patología que se relaciona directamente con el área de la salud mental, es necesario un apoyo psicológico».
Lo expuesto se presenta como un enorme desafío para la universidad, ya que se involucran factores éticos y sociales inherentes a su función institucional, velar por la salud fisiológica de sus alumnos debe ser una prioridad.
